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Vichuquén, Talca y probablemente Laguna Aculeo: La opacidad, el silencio y la inacción de la ministra del Medio Ambiente. Por Alfredo Peña R. periodista

Foto: La ministra Maisa Rojas, hace trece meses en Talca con organizaciones sociales, declarando oficial el único Humedal Urbano en la capital del Maule.

En el ante penúltimo día del año que se fue, la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, declaró oficialmente como Humedal Urbano, la Laguna de Aculeo, ubicada en la comuna de Paine, región Metropolitana. 

La famosa laguna es otro humedal que es oficializado en el país y que -esperamos- no quede como un simple papel firmado por una secretaría de Estado que se va en dos meses más. En la decisión de declarar como humedal urbano a la Laguna de Aculeo, dice expresamente dentro de sus definiciones, "preocuparse de su entorno". 
Lo mismo, ha sido con otros humedales oficializados por la ministra: Preocuparse de su entorno...

El caso de Talca ofrece hoy una postal brutal de la política ambiental chilena: un humedal urbano oficialmente declarado hace un año por Maisa Rojas, celebrado con punto de prensa, discursos y selfies de la ministra con dirigentes sociales y municipales y a pocos metros un casino de juegos avanzando sin evaluación ambiental, mientras la justicia y la autoridad administrativa duermen una siesta inexplicable. Tres meses después de los primeros reclamos formales, el humedal está en pausa. El negocio, en marcha.

La escena tiene nombre y apellido. Es la misma ministra del Medio Ambiente, que llegó rauda a Talca para inaugurar con amplia cobertura mediática el Humedal Urbano Cajón del Río Claro y Estero Piduco, la que durante años fue incapaz de recorrer los escasos 250 kilómetros que separan Santiago del Lago Vichuquén, pese a las insistentes solicitudes de una senadora del Maule, Ximena Rincón y autoridades locales, alertando sobre el daño ambiental progresivo, acumulado y perfectamente documentado.

Cuando finalmente la visita ocurrió, no fue fiscalización, ni intervención, ni medidas concretas. Fue un paseo en lancha de la Capitanía de Marina, algunas promesas vagas de “avances administrativos” y un discurso vacío sobre planes futuros sin contenido, plazos ni responsables. Hoy, el resultado está a la vista: el Lago Vichuquén es una masa verde, pestilente, con olores insoportables para un ser humano, con emergencia sanitaria decretada, actividades prohibidas y miles de empleos turísticos destruidos, borrados de un plumazo de la historia veraniega del Maule costero. Y la ministra, simplemente, desaparecida.

La misma historia se repite en Talca, pero con mayor cinismo.

Desde su declaratoria oficial, hace exactamente un año, el humedal urbano ha sido sistemáticamente vulnerado: motocross sobre áreas protegidas, fiestas masivas de ¡cien mil personas! sin protocolos de limpieza, instalación de plantas de extracción y procesamiento de áridos, y nuevas construcciones en el entorno inmediato, muchas de ellas sin evaluación ambiental alguna. Todo esto ocurre a la vista y paciencia del Ministerio del Medio Ambiente y de su Seremía del Maule. Todo esto la ministra lo sabe porque ha sido informada y le han llegado las denuncias.

También sabe —porque así funciona el Estado cuando lo hace mal— que las empresas son recibidas de inmediato vía lobby, mientras que las organizaciones ambientales locales simplemente no son recibidas. No hay agendas. No hay respuestas. No hay fiscalización eficaz. Hay silencio.

¿Incompetencia? ¿Desidia? ¿Negligencia? ¿Flojera? ¿Careta comunicacional? ¿Otros intereses?

Probablemente todas las anteriores, como se escribía en los exámenes de selección universitaria.

Porque no hay otra explicación razonable para que una autoridad que se presenta como garante del medio ambiente reaccione con rapidez cuando hay cámaras, pero no ejecute una sola acción concreta cuando se trata de proteger efectivamente un ecosistema. No hay otra explicación para una ministra que entiende la política ambiental como escenografía, no como deber jurídico.

Las preguntas de más arriba no son una caricatura: es la denominación que corresponde a una autoridad que, teniendo información, competencia y atribuciones, elige la opacidad, el silencio y la inacción, y con ello se vuelve funcional al daño ambiental.

Talca y Vichuquén no son accidentes. Son el patrón.

Y cuando la ministra ya no esté, veremos que hizo por la Laguna de Aculeo. Esperemos que no sea igual que el Lago Vichuquén...