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Como ser oposición al futuro gobierno y no morir en el intento. Por Alfredo Peña, periodista y cientista

LISTO EQUIPO MINISTERIAL PARA MARZO Y EMPIEZAN LOS ACOMODOS EN LA FUTURA OPOSICIÓN

El Presidente Electo ya definió su equipo ministerial para su primera etapa del gobierno que está marcado por un predominio de nombres de independientes, provenientes del área empresarial, de sus gremios -la derecha económica- y en segundo o tercer plano quedan relegados los partidos políticos de derecha.

Se pretende remarcar que la prioridad estará en las emergencias, algunas de larga data como la inseguridad y el avance del crimen organizado donde sorpresivamente se nombra a una exFiscal y se descartan los nombres de ex generales o ex almirantes, pero se abre una tremenda incógnita sobre los planes a 90 días que gobierno entrante tendrá para enfrentar la delincuencia y a los narcos.

Esta preocupación está en la élite de las derechas como lo señaló este fin de semana el senador y presidente RN Rodrigo Galilea al afirmar “no tenemos margen de equivocación en seguridad, ahí nos jugamos la aprobación o desaprobación ciudadana”; pero también en los primeros meses este gabinete de independientes debe mostrar resultados y mejorías en Salud -disminuyendo listas de esperas-, poner foco en calidad educativa, disminuir la violencia escolar y empezar a disminuir el desempleo, especialmente el alto desempleo en mujeres.

Como la vida democrática es incierta y los gobiernos deben administrar “imprevistos”; a este le tocará enfrentar la reconstrucción post incendios forestales de la pasada semana, que afectó a Ñuble, Biobío, Araucanía y que en el caso de la zona Penco-Lirquén tiene un triste balance: 17.380 hogares afectados; 4.300 casas y 720 departamentos quemados en Lirquén, 5.800 viviendas en Penco -revelando una fuerte presencia de familias allegadas compartiendo viviendas-, 21 personas fallecidas. Afectación directa estimada inicialmente en esa zona: 20 mil personas.

La promesa del gabinete entrante de independientes es que realizarán mejor las cosas que el gobierno saliente, que en materia de reconstrucción post incendios forestales ha dejado muy baja la vara, especialmente por mal trabajo del ministerio de la Vivienda, lo cual prevee que un gobierno de emergencia debiera centrarse los primeros meses en restablecer un clima de seguridad en los barrios, controlar la inmigración ilegal, disminuir el desempleo femenino y acelerar la reconstrucción en las zonas afectadas por los incendios forestales en las regiones de Ñuble, Biobío y Araucanía.

La crítica de los partidos políticos de las derechas por su baja presencia en materia de ministros lo resolverá con los nombramientos de subsecretarios, delegados presidenciales, seremis, embajadores y asesores, pero tendrá una opinión pública exigente que espera un rápido cumplimiento de sus promesas de estos años.

Por su parte la centroizquierda e izquierda empieza a despertar de la dura y estrepitosa derrota de la segunda vuelta presidencial. Como un efecto retardado empieza a vislumbrarse una fuerte auto crítica de algunos sectores por los efectos que tuvo en el apoyo ciudadano 2025 la mala gestión gubernamental, la falta de avances concretos en materia de seguridad y migración, bajo crecimiento económico, que fueron los temas que decidieron la elección presidencial del 2025 y perfilarse en el nuevo escenario como “oposiciones” desde el 11 de marzo próximo.

No habrán elecciones hasta 2028 y parece un error político querer tener una oposición única cuando estos últimos años se han mostrado enormes diferencias sobre las prioridades y relatos para captar a las mayorías, incluso parece no ser realista la pretensión de Boric y el Frente Amplio que la próxima oposición sea liderada por alguien que tiene un techo del 30%.

Resulta natural también que la centroizquierda reformista -PDC, PPD, PS, PL, PRSD, PR- intente levantar una alternativa política más ciudadana y donde busque reactualizar y revalidar su experiencia y compromiso en que la política democrática debe tener su foco en la gestión, en la seguridad de las familias, en el progreso con empleos de calidad -amenazados hoy por la introducción de la Inteligencia Artificial-, cuestiones que nunca fueron prioridad para el frente amplismo -como lo reconoce la propia ministra de la Mujer, Antonia Orellana al señalar que el gran error de Boric fue “haber apostado todo al cambio constitucional” y no darle importancia a las reformas concretas-.

Estos años serán la hora de las coordinaciones en el Congreso, pero cada actor y sector debe realizar su autocrítica en el espacio público en función de los errores del pasado e intentar conectar con una ciudadanía -mayoritariamente de clases medias que quiere seguir mejorando su calidad de vida cotidiana y donde no es prioritario los cambios constitucionales-; desplegarse en las regiones, en las comunas y en los territorios buscando representar a una ciudadanía pendular que hace años votaba por superiores morales y que en diciembre votó por la ultraderecha.

Los sectores democráticos deben reflexionar de como superar esta situación de polarización, de lenguajes violentos en la políticos y sentar las bases de la construcción de un nuevo consenso político-social que supere las falencias democráticas especialmente en Poder Judicial, la corrupción municipal, el avance del crimen organizado, la desconfianza ciudadana en los partidos políticos y en el Congreso, que modernice el Estado, perfeccione su red de políticas sociales con adecuado financiamiento entre otros desafíos que están debilitando la democracia en Chile y en el mundo con la irrupción de Trump y las potencias que han debilitado el orden mundial democrático nacido el siglo pasado.

Hay un gran desafío democrático en esta hora compleja que parte en marzo 2026.