Oh I'm just counting

Organismo internacional sindica a las privatizaciones en Chile como origen de las protestas y atribuyen la crisis social al modelo económico

La titular de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU (Cepal), Alicia Bárcena, atribuyó las fuertes protestas sociales de Chile al modelo neoliberal y privatizador del país, así como al "trato" de las autoridades hacia los ciudadanos.

"Hay algo que corre por toda la región, un desencanto con un modelo, el modelo neoliberal", dijo en rueda de prensa Bárcena, quien señaló que "Chile era el alumno más aventajado que privatizó todos los servicios".

Durante la presentación de un informe económico en Ciudad de México, Bárcena explicó que la mitad de los trabajadores chilenos ganan 550 dólares al mes (400 mil pesos), con lo que tienen que pagar la escuela, la salud y los medicamentos, al no existir casi cobertura pública de esos servicios.

"Fíjate que ahora subieron la pensión básica solidaria un 20 por ciento, de 132 dólares a 150 dólares. A un viejito no le alcanza para nada", expresó la secretaria ejecutiva de la Cepal, cuya sede central está ubicada en Santiago de Chile.

A pesar de que el país suramericano logró reducir la pobreza y la pobreza extrema a "niveles impresionantes", no ha ocurrido con la desigualdad, cuya Constitución, de la era de Augusto Pinochet, "cautela los bienes privados por encima de los públicos".

Bárcena también arremetió contra las declaraciones de algunos ministros del Gobierno de Sebastián Piñera que, según la funcionaria de la ONU, demostraron un "trato desigual" e hicieron "estallar" la crisis.

Se refirió al ya ex ministro de Economía Juan Andrés Fontaine, quien dijo a los trabajadores que se levantaran más temprano para ir a trabajar, dado que a las seis de la mañana el precio del metro era más barato.

Y al ex ministro de Hacienda Felipe Larraín, quien durante las protestas por los elevados precios sugirió a los románticos que compraran flores ya que su precio había bajado.

La subida del precio del Metro de Santiago provocó un estallido social al que el Presidente Sebastián Piñera respondió declarando el estado de emergencia y toques de queda en varias regiones del país.

Tras más de una semana de protestas, el Mandatario pidió disculpas, anunció una serie de reformas sociales y cesó a ocho de sus ministros.