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Especial: La "nueva sexualidad" tras el Covid-19: Así deben ser las relaciones para evitar el contagio

Por Jackie Mercado
 
Trabajar, tomar algo, ir al gimnasio, quedar con gente… Ese era el día a día para muchos hasta el 03 de marzo. Con el decreto del estado de alarma para intentar controlar la pandemia de COVID-19, nuestra realidad cambió súbitamente.
Sin embargo, muchas situaciones distan bastante de parecerse a las anteriores ya que las recomendaciones de llevar mascarilla, la higiene de manos o respetar la distancia física continúan.
De hecho, las autoridades sostienen que muchos de los nuevos casos se deben a la asistencia a grandes eventos, donde el riesgo de transmisión es mayor, e insisten en que nuevos brotes podrían dar marcha atrás al avance conseguido.
 
Pero, ¿qué hay del sexo? ¿Podemos volver a estar juntos igual?
Una cuestión importante es dilucidar si se puede contagiar este virus al tener relaciones sexuales. Estudios mostraro que se había encontrado SARS-CoV-2 en el semen de algunos pacientes hospitalizados por la enfermedad.
"Hablar ahora de si se transmite a través de relaciones coitales sin preservativo es difícil". "De momento, sabemos poco sobre la presencia de este virus en el semen, solo tenemos ese artículo".
Temor al contacto físico
 
Lo que sí están claros son los efectos positivos del distanciamiento social ante la COVID-19. El contacto físico resulta clave a la hora de tener un intercambio en las relaciones sexuales presenciales. Por ello, tratar de limitarlo traerá consigo cambios.
"Todo dependerá de si la gente sigue teniendo miedo a la enfermedad y de cuánto tiempo pase hasta la aparición de un tratamiento efectivo o una vacuna. Eso querrá decir que habrá que adoptar más medidas preventivas, con lo cual es más fácil que se queden interiorizadas". "Con las parejas esporádicas o las parejas estables abiertas habrá que utilizar medidas preventivas importantes: lavado de manos, preservativos, fundas de látex o darse más tiempo para decidir tener o no una relación sexual compartida".
 
Eso sí, dependerá mucho de los grupos de edad y de las características personales: no es lo mismo haber pasado el confinamiento con tu pareja estable, en compañía de tus hijos o solo.
"Igual va a haber gente un poco desbocada que pase de las medidas de protección, habrá otras con desconfianza a tener contacto, sobre todo con aquellas que no conocen".
 
Lo que sí parece que traerá la nueva normalidad será una sexualidad con mascarilla, al menos según una investigación publicada . Liderada por expertos de la Universidad de Harvard (EE UU), concluye que para tener relaciones sexuales seguras, además de los métodos anticonceptivos es conveniente llevar esta protección en la boca.
Así, uno de los factores más limitantes serán los besos, que suponen uno de los primeros elementos de relación sexual compartida. "En la mayoría de las culturas, el beso amoroso y erótico es la primera expresión de atracción y excitación sexual, implica un alto grado de intimidad".
La importancia de las caricias
 
"Está la pareja estable conocida. Pero eso no quiere decir que no puedas tener otras parejas o relaciones esporádicas. El riesgo cero no existe, la responsabilidad está en adoptar todas las medidas preventivas posibles".
El contacto físico es esencial. "Cuando queremos a alguien toda nuestra tendencia es darle un abrazo. Uno de los problemas más graves que ha tenido el confinamiento ha sido la falta de contacto. Cuando una persona está asustada o preocupada, nuestro instinto natural es cogerle la mano o estrecharle. Esto ha sido lo más difícil para todos".
 
Un empuje para evitar infecciones de transmisión sexual
 
Poco antes de que estallara la pandemia, los especialistas en enfermedades infecciosas alertaban de las cifras mundiales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran cómo más de un millón de personas de 15 a 49 años se contagia cada día de nuevos casos de clamidiosis, gonorrea, tricomoniasis y sífilis.
A pesar de los alarmantes números, existía una relajación con las medidas para evitar las infecciones de transmisión sexual. "Con el coronavirus, estas medidas se van a poner de nuevo en primera línea para darle más fuerza e importancia". "Parecía que a las ITS le habíamos perdido el miedo o era algo desconocido y lejano. Pero ahora todo el mundo tiene información sobre el SARS-COV-2 y sabe lo que debe hacer para protegerse".
Aunque el caso del VIH fue totalmente diferente, en algunas cosas: "Lo que pasó con el sida cambió de forma drástica los comportamientos de todo un grupo de personas. Entre otras cosas, por el impacto tan tremendo en cuanto a gente que moría y en las condiciones en que lo hacían".
 
"Aunque con el coronavirus será en función del tiempo que tardemos en tener una vacuna o tratamiento, ya se han producido cambios, igual que ha ocurrido en la sociedad. Las personas han tenido tiempo para reflexionar, para estar en casa, y eso es muy importante para la autoestima y las relaciones con los otros".
Más relaciones virtuales y estables
 
Quizá otro de los pasos naturales sea el aumento de otro tipo de relaciones sexuales: las virtuales. "Es una herramienta que ya se había ido utilizando bastante, pero con la pandemia ha aumentado indiscutiblemente. No creo que sustituya a las presenciales, pero mientras dure la desconfianza, es algo que va a incrementarse".
De la misma forma, se considera que habrá un número importante de personas que durante esta época hayan dado un valor añadido a la pareja estable. "Haya podido estar contigo o no durante el confinamiento, si la relación funcionaba bien antes y en estas circunstancias te ha dado apoyo y te ha hecho que no estés tan solo, puede que se haya creado un vínculo mayor".
 
"La valoración positiva de ese apoyo y seguridad puede hacer que se apueste a escala emocional y sexual por esa pareja estable. Incluso mejorando la sexualidad, rompiendo la monotonía y cuidándola como un valor en alza", asegura.