Oh I'm just counting

Desafíos para la nueva Ministra del Deporte. Los invisibles del deporte chileno. Por Luis Valenzuela, Académico y exDecano de la U. Católica Silva Henriquez

La semana pasada se realizó en nuestro país el Campeonato Nacional de Natación. Participaron 50 clubes de distintas localidades del país, 800 nadores/as con una asistencia aproximada de entre
300 y 400 personas durante cuatro días.

Un evento de alto nivel deportivo, organizativo y humano, con la superación de récords nacionales. Y, sin embargo, no existió, para la prensa, para la televisión. no existió para los espacios informativos deportivos.

Como siempre, el silencio fue total, asi también no es primera vez que alguien dice, esto, pero
lamentablemente es así.

Resulta más que preocupante que una competencia de carácter nacional, que moviliza a deportistas, entrenadores, dirigentes y familias de todo Chile, no merezca ni una mención en los principales medios de comunicación. No hablamos de un evento menor ni de una disciplina emergente, sino de uno de los deportes históricos del país, con tradición, resultados y proyección internacional.

La natación como tantas otras disciplinas deportivas parece condenada a la invisibilidad. En Chile, el deporte solo adquiere valor noticioso cuando está vinculado al fútbol profesional, al conflicto o al espectáculo. Todo lo demás queda fuera del radar, como si el esfuerzo silencioso, el mérito deportivo y la excelencia no fueran dignos de ser contados.

La falta de cobertura no es un detalle anecdótico. Es un síntoma, que se repite por años. Un síntoma de una cultura mediática que reduce el deporte a consumo y rating, ignorando su dimensión formativa, social y educativa.

Cuando se rompen récords nacionales y no pasa nada, uno podría hipotéticamente señalar que el mensaje es claro: el deporte de rendimiento solo importa si vende.

Este fenómeno tiene consecuencias. Desincentiva la práctica deportiva, debilita los procesos formativos, invisibiliza el trabajo de clubes que con sacrificio familiar resisten, y refuerza una lógica centralista y reduccionista del deporte nacional.

Luego nos preguntamos por qué cuesta tanto formar deportistas, generar adherencia o construir identidad deportiva más allá del fútbol.

No es un problema exclusivo de la natación. Es un problema estructural del deporte chileno y de cómo lo miramos o no lo miramos como país. Mientras sigamos normalizando esta ausencia, seguiremos hablando de desarrollo deportivo sin asumir que la visibilidad también es una forma de reconocimiento y de política pública.

Los nadadores estuvieron, los clubes estuvieron, los récords estuvieron y la familia como siempre
presente.

Lo que no estuvo, una vez más, fue Chile observando.