Obligar a “revincular” a los hijos con los padres, aunque estos estén separados, pareciera a todas luces lógico, las relaciones permanecen más allá del matrimonio o la pareja. Muy distinto es aplicar de manera uniforme la regla. No se puede obligar a estar unida a una víctima con su victimario, menos cuando es la propia familia o uno de sus integrantes un peligro para el niño o niña. No lo ven así nuestros jueces.
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