Una brisa suave y fresca que contradice la deslumbrante mañana y que antes de dejar la casa he supuesto erradamente cálida, me recibe en la solitaria calle, mientras hago elongaciones esperando ansioso la venida de una amiga, con quien trotaré 10 K, y mi ambición no revelada será la de no tardar más de una hora. Se trata de un circuito conocido por nosotros y hacer menos de ese tiempo será la confirmación de que estoy dejando atrás la lesión que arrastro.
Leer más